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Una taza de té

Marco Vaquera Jaramillo
7 ago 2023
2 min de lectura

Bea Laus siempre había odiado las calles ocupadas y ruidosas de Londres, sin embargo, era el lugar que ella llamaba hogar.

Ella era una mujer muy admirable y audaz, era una compositora, con lindos ojos y cabello corto. Sus amigos la veían como una mujer agradable e inteligente. Una, vez ella ayudó a un pájaro bebé a recuperarse de un accidente de vuelo; ese era el tipo de persona que era.


Bea caminó hacia la puerta y reflexionó sobre el entorno aburrido. La nieve caía como piezas en su lugar; ella tenía que terminar de escribir una canción ese día.

Entonces fue cuando vio algo en la distancia o mejor dicho a alguien, era la figura Robin Skinner. Robbie era el chico molesto de la casa del al lado con cabello pelirrojo y ojos bonitos. Bea tragó saliva, no estaba preparada para Robbie, tenía que, como mínimo, escribir el primer verso de su canción.

Mientras Bea caminaba afuera y Robbie se acercaba más, podía ver su sonrisa torpe, Robbie la miró con el afecto de un hermano y dijo en voz baja:

–¿Quieres venir al cine?


Bea miró hacia atrás, aún más ansiosa: -Robbie, tú sabes que te quiero, pero, no puedo ir- «por favor vete» ella pensó. Bea estudió los bonitos ojos y el cabello pelirrojo de Robbie. Finalmente, respiró hondo y dijo con cuidado: -Estoy muy ocupada, ¿no puedes venir otro día?

Bea podía ver el corazón de Robbie romperse en pedazos mientras se iba. Ni siquiera una taza de té podía calmar sus nervios ese día.


Bea finalmente se sentó en su escritorio a escribir, cuando de repente la punta de su lápiz se rompió y se paró a buscar un sacapuntas en su escritorio y no estaba, se resignó a usar una pluma, sin embargo, al poner la punta en la hoja descubrió que no tenía tinta.

Bea salió de su casa y tocó la puerta de su vecino (Robbie). Definitivamente Robbie, tenía plumas extras o, en el peor de los casos, un sacapuntas, como nadie abrió la puerta se preocupó y luego se acordó de que estaba en el cine, volvió a su casa e intentó abrir la puerta y se dio cuenta de que había dejado la puerta cerrada y se había quedado afuera, sin embargo, recordó que había dejado su llave de emergencias debajo del tapete, entonces y sin nada que escribir, procedió a hacer una taza de té para después ir a la papelería que se encontraba muy lejos de su casa 5 millas para ser exacto, entonces se subió a su carro que era un camaro antiguo de 1969 y empezó a manejar hacia la papelería y cuando llegó fue sorprendida cuando vio que estaba cerrada, se vio forzada a volver a su casa y no pudo terminar la canción.


Fin

 
 
 

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